Lo que se parecen Madrid y Fresnedillas
October 10th, 2011
Siguiendo el ejemplo de Robledo de Chavela, Fresnedillas ha decidido intentar mejorar las finanzas municipales quitando a Madrid el empadronamiento de vehículos. Al menos así se entiende al recibir una carta firmada por el Sr. Concejal de Hacienda.
En dicha misiva aparece un escueto cuadro con la comparativa de impuestos sobre vehículos de tracción mecánica entre Fresnedillas y Madrid. La comparación nos muestra que efectivamente los jarandos pagamos menos que los madrileños. Pero dice el refrán que las “comparaciones son odiosas” y cuando son parciales y malintencionadas son también mentirosas.
Para empezar, no basta con comparar cuanto se paga sino también que es lo que se recibe. Si de verdad estamos dispuestos a recibir a esos coches, tendremos que darles los servicios a esas familias que pensamos que van a venir (empadronándoles y haciendoles vecinos de nuestro pueblo). La comparación no debería ser sólo el número crudo en euros sino que además deberían compararse los servicios que reciben los vecinos de uno y otro municipio.
Una vez puestos a comparar seamos más ambiciosos aún y no pensemos solo en los 30 euros anuales que se ahorra quien posee un turismo de la más baja de las categorías, pensemos también en los servicios municipales con los que cuenta un vecino de Madrid y que los jarandos podríamos tener: un servicio de transporte público eficiente durante todo el día incluyendo servicios nocturnos, administración electrónica para no tener que perder jornadas de trabajo para hacer trámites en el Ayuntamiento, pago fraccionado y bonificaciones del IBI, posibilidad de domiciliación del pago de impuestos y tributos, y por pedir poco a cambio de esos 30 euros anuales, Madrid tiene una web donde se informa a los ciudadanos de todos los asuntos correspondientes al Ayuntamiento.
Y ya por último, como parece que nos gusta compararnos con Madrid, sería bueno que nuestro concejal de Hacienda imite al de Gallardón y publique las cuentas, porque ya sabemos cuanto de menos nos cobra pero aún seguimos sin saber en que se lo gasta.